María del Carmen Colussa publicó una carta abierta donde cuestiona la falta de respuestas institucionales ante el malestar emocional de los jóvenes.
La comunidad educativa de la Escuela N° 40 intenta procesar el dolor mientras surgen reclamos urgentes por la incorporación de educación emocional en las aulas.
En su escrito, Colussa advierte que el asesinato de Ian Cabrera es el síntoma de una crisis profunda potenciada por el consumo de contenidos violentos y el uso sin supervisión de pantallas. La docente sostiene que las familias y los maestros se encuentran desbordados, haciendo lo posible con recursos escasos ante una generación que manifiesta su sufrimiento de formas extremas. El texto cita referentes internacionales para alertar sobre cómo el entorno digital está erosionando el bienestar psicológico de los estudiantes santafesinos.
La carta busca romper el silencio sobre el «elefante en la habitación»: la depresión y la desconexión que afectan a los adolescentes. Según la autora, no alcanza con señalar responsabilidades individuales, sino que el Estado debe garantizar que la sanidad digital y el procesamiento de las emociones sean contenidos prioritarios en el currículo escolar. El pedido surge tras conocerse que el agresor, elegido como mejor compañero el año anterior, atravesaba un cuadro depresivo que pasó inadvertido para el sistema.
El documento se volvió viral en el ámbito educativo, instalando el debate sobre la necesidad de políticas públicas de salud mental en las escuelas de la provincia.
