Tras el hallazgo sin vida de la investigadora del Conicet en su vivienda de barrio Candioti Norte, colectivos de mujeres denuncian una escalada de violencia en la provincia. Santa Fe se posiciona como el segundo distrito con mayor índice de crímenes de género en el país.
El brutal asesinato de Silvina Drago, prestigiosa científica local, ha generado un profundo impacto en la sociedad santafesina y ha reactivado el reclamo de las organizaciones sociales por la carencia de políticas preventivas eficaces. El hecho, descubierto en un domicilio del centro-norte de la capital durante el último feriado, es investigado bajo la carátula de femicidio seguido de suicidio. Ante este escenario, la mesa «Ni Una Menos» advirtió sobre la gravedad estadística que atraviesa el territorio provincial en materia de violencia contra las mujeres.
El trágico suceso tuvo lugar en el corazón de barrio Candioti Norte, donde la víctima fue encontrada junto a su pareja, quien también se quitó la vida en la escena. Este nuevo caso se suma a una lista que crece de manera alarmante; según los registros de las organizaciones civiles, en Argentina se produce una muerte por razones de género cada 29 horas. En este contexto, Santa Fe presenta cifras que solo son superadas por la provincia de Buenos Aires, lo que refleja una desprotección sistemática hacia las potenciales víctimas.
Representantes de diversos colectivos feministas señalaron que la pérdida de una profesional de la talla de Drago no es un hecho aislado, sino la consecuencia de una «ausencia total» de recursos destinados a la asistencia y el monitoreo de situaciones de riesgo. Reclaman que los dispositivos estatales actuales resultan insuficientes para contener la demanda de ayuda en los barrios, exigiendo una respuesta institucional inmediata para frenar la ola de violencia que ya se cobra vidas en ámbitos que se suponían seguros.
Mientras la justicia avanza en la recolección de pruebas y testimonios para cerrar la instrucción del caso, la comunidad académica prepara diversos homenajes para recordar la trayectoria de la investigadora, transformando el duelo en un pedido de justicia y políticas públicas concretas.
