8 abril, 2026
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Tras el trágico fallecimiento de un bebé en el barrio Alto Verde, especialistas refuerzan las pautas de prevención frente a la segunda causa de muerte por lesiones accidentales en el país.

La reciente pérdida de un niño de un año en Santa Fe, tras caer en un balde con agua, vuelve a poner en el centro del debate la vulnerabilidad de la primera infancia en el hogar. Según datos oficiales, en Argentina se registra un deceso infantil por esta causa cada siete días, afectando principalmente a menores de cinco años.

La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) señala que, en sectores con carencias de infraestructura, el riesgo se concentra en elementos de uso cotidiano. Basta con apenas unos centímetros de líquido para que ocurra un desenlace fatal, ya que los niños pequeños carecen de la fuerza cervical necesaria para incorporarse ante una caída. Los principales focos de peligro identificados son:

  • Recipientes de almacenamiento y baldes de 20 litros.
  • Pozos, acequias y bañeras sin supervisión.
  • Piletas inflables o fuentones que quedan con agua tras su uso.

La prevención absoluta radica en la vigilancia directa y la eliminación de reservorios de agua innecesarios, garantizando que el entorno sea realmente seguro para el crecimiento infantil.

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