8 abril, 2026
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Las prestatarias del servicio en la capital provincial ya retiraron unidades de circulación tras los fuertes incrementos en el combustible. Aseguran que la tarifa actual quedó un 20% por debajo de los costos operativos y exigen soluciones similares a las de ciudades vecinas.

La crisis del sistema de colectivos en la ciudad de Santa Fe sumó un nuevo capítulo de tensión. Las firmas Autobuses Santa Fe y Ersa confirmaron que, ante la imposibilidad de sostener los gastos corrientes, debieron reducir un 7% de la flota activa, lo que se traduce de manera directa en mayores tiempos de espera para los usuarios en las paradas.

El panorama financiero de las empresas se ve asfixiado por un triple impacto. En primer lugar, se registra una falta de pago por parte de Nación que asciende a los 1.000 millones de pesos en subsidios de atributos sociales de los primeros meses del año, fondos vitales para el cumplimiento de las paritarias salariales. A esto se suma la disparada del gasoil, que aumentó un 35% durante marzo impulsado por el contexto internacional, dejando sin margen de maniobra a la administración local.

Gerardo Ingaramo y Víctor Zavagna, directivos del sector, señalaron que el precio del pasaje de $1.720 otorgado recientemente no alcanza a cubrir la realidad económica del servicio. Desde el sector empresarial sostienen que existe un desfasaje que vuelve insostenible la prestación sin una intervención directa del municipio o la provincia.

Con los sueldos del mes en el centro de la preocupación, el sistema aguarda una respuesta política que evite un deterioro mayor en la conectividad urbana de los santafesinos.

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