Un relevamiento de CAME confirmó un flujo turístico moderado en la provincia. Rosario y la capital santafesina lideraron la actividad con una agenda que combinó fe, historia y gastronomía de río.
Pese a las condiciones climáticas inestables y las lluvias persistentes, el territorio provincial logró sostener niveles aceptables de visitas durante el último fin de semana largo.
En la ciudad de Santa Fe, el perfil religioso fue el motor principal de la convocatoria, traccionando visitantes hacia circuitos emblemáticos como la Manzana Jesuítica y los templos históricos del casco antiguo. Los datos oficiales indican que los alojamientos de cuatro estrellas trabajaron a un 70% de su capacidad, mientras que el sector boutique promedió un 60%. En cuanto al impacto económico local, se estimó un gasto diario por persona cercano a los $250.000, cifra que refleja el movimiento en sectores de servicios y recreación patrimonial.
Por otro lado, el corredor de la Ruta Provincial 1 y la zona de islas ofrecieron una alternativa de contacto con la naturaleza mediante excursiones de pesca y safaris fotográficos. Localidades como Cayastá sumaron atractivo con propuestas en el Parque Arqueológico, mientras que en el extremo sur, la Laguna de Melincué captó la atención de los viajeros gracias al avistaje de flamencos. Rosario, por su parte, diversificó su oferta con la Ruta de Messi y paseos costaneros que complementaron el tradicional esquema de turismo de fe.
Aunque el factor meteorológico condicionó algunas actividades al aire libre, el balance final arroja una consolidación de los destinos regionales como opción de cercanía.
